viernes, 25 de marzo de 2016


ADIOS A LOS TRANVIAS...
“Los Tranvías se van…”, titulaba el artículo Ramón Lira, que publicaba en la Revista En Viaje, de junio de 1958, “Hombres y mujeres que viajaron años ha en viejos tranvías evocaran en sus almas, en forma silenciosa, el recuerdo pretérito de algo grato, al ver el paso tardo de un agonizante y arcaico “carro”, recorriendo tal vez la última etapa de su existencia, por las dinámicas calles del moderno Gran Santiago, cuatro veces centenario. A estos humildes vehículos, después de entregarse enteros a tantas generaciones, solo les queda el olvido y la muerte”.

En el día de hoy ya son cada día menos las personas que tuvieron “la suerte” de viajar en estos vehículos de transporte que circularon en varias ciudades de nuestro país en la primera mitad del siglo pasado, entre ellos me incluyo de haber viajado en el carro que corría por el centro de la Avenida Matta.

De acuerdo a la información entregada por Allen Morrison, en su libro Los Tranvías de Chile 1858 – 1978, Santiago tuvo el primer transporte de pasajeros de tracción animal, corriendo sobre rieles en las calles de una ciudad del continente sudamericano. La línea de carros a tracción animal sobre la Avenida Bernardo O’Higgins, la cual abrió en 1858, y probablemente una delas primeras líneas de este tipo en el mundo.

El primer tranvía eléctrico fue inaugurado el domingo 2 de septiembre de 1900. El primer tranvía corrió desde los Talleres de Mapocho, por la calle Brasil, Rosas y Banderas hasta la Alameda.

Pasaron los años, y el 31 de octubre de 1947, la Empresa Nacional de Transporte (ENT), abrió su primera ruta de trolebuses, con 100 unidades comprados a la Pullman Standard Co., en los Estados Unidos, comenzando así el reemplazo en toda la ciudad de los ya antiguos “carros”. Hacía 1955 los carro ya no circulaban a la largo de la Alameda.

Ramón Lira termina su artículo de la Revista En Viaje: “Antes de desaparecer des escenario capitalino, el viejo y menos preciado tranvía, interrumpiendo el tránsito de los musubiches, micros, liebres y motonetas, y quizás un tiempo más también delos legendarios platos voladores voluntariamente pedirá la jubilación y,  antes de entrar para siempre al reino del olvido, dirá con histriónicas palabras: Señores pasajeros, disculpad nuestros infinitos atrasos y choques. Perdonad nuestras muchísimas faltas. ¡La comedia ha terminado! Sabemos que con nosotros se desintegra un jirón de nostalgia y amargura, que nuestra partida es el trance de un adiós”.

La Empresa de Transportes Colectivos del Estado, continuadora de la ENT operó el último tranvía la noche del sábado 21 de febrero de 1959. Este último carro corrió sobre la ruta 33, a través de las avenidas Matta y Blanco Encalada, siguiendo luego hasta el depósito de los Tranvías, ubicado en la calle Brasil.
Autocarril
25 de marzo de 2016

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