lunes, 11 de mayo de 2015


LAS 4 R.
RESCATAR - RECUPERAR - RESTAURAR - RESGUARDAR.
 1.     Introducción.
En muchas ocasiones he podido observar que ciertos elementos históricos día a día se van deteriorando sin que “nadie” haga algo para que puedan conocerlos o disfrutarlos las futuras generaciones.
No voy a entrar a analizar la conservación de los edificios o similares, que pueden ser calificados con de “Patrimonio Urbano”.
El patrimonio urbano comprende las edificaciones y los espacios públicos cuya forma constitutiva es expresión de la memoria colectiva, arraigada y trasmitida, los que en forma individual o en conjunto, revelan características culturales, ambientales y sociales que expresan y fomentan la cultura y el arraigo social.
Las políticas de recuperación y protección del Patrimonio Urbano apuntan a revalorizar nuestras urbes y creando ciudades vibrantes y atractivas, mediante planes urbanos que incorporen y recuperen espacios públicos, preserven el carácter e identidad de los barrios, apliquen medidas de diseño urbano que revaloricen la ciudad y fomenten la protección y creación de un nuevo patrimonio urbano de calidad ( www.patrimoniourbano.cl)
Específicamente me voy a referir a los vehículos de transporte, desde bicicletas. motocicletas, automóviles hasta los ferrocarriles, para lo cual utilizaré la abreviación BIMAF (Bicicletas, Motocicletas, Automóviles, Ferrocarriles).
El porqué de ello, simple, ha sido parte de mi pasión, y con los años he ido ganado cierta experiencia y visión sobre este particular tema.
 
El proceso lo he dividido en cuatro fases, identificadas como las “4 R”: Rescatar, Recuperar, Restaurar y Resguardar.
  
2.     R1 - Rescatar:
 
El término rescate puede referirse al salvamento de una persona o grupo de personas en una situación de emergencia, como una acción de ayuda durante un desastre natural o una catástrofe.
Para este caso, me refiero a “Rescate” como la acción individual o grupal de salvar un BIMAF, de tal forma que no se siga deteriorando por acción natural del tiempo y/o por acciones de personas.
Un ejemplo a seguir, es el rescate de un único carro o tranvía de los que circularon por varias ciudades de nuestro país, en la primera mitad del siglo pasado. El equipo rescatado por el Instituto Ferroviario corresponde al tranvía número “757” fabricado por la empresa J.G. Brill Company de Philadelphia (Estados Unidos) a petición de la Compañía Chilena de Electricidad mediante orden de fabricación número 22938 del 22 de junio de 1931. La compra consistió en la fabricación de 30 unidades similares denominadas oficialmente como “Tipo 700” o de “siete ventanas” (Seven Windows) numeradas desde el 756 al 785. Todas las unidades, salvo la número 752, operaron en el sistema de tranvías de Santiago, siendo reformadas en la misma ciudad el año 1945 por la empresa Industrias Mecánica y Metalúrgica Reunidas (IMMAR S.A.).
Se estima que la unidad “757” prestó servicios entre los años 1932 y 1957. El año 1958 habría sido oficialmente dada de baja y rematada por la Empresa de Transportes Colectivos del Estado, siendo adquirida por un particular, quien la trasladó hasta el sector denominado “La Laguna” en la comuna de Zapallar, Provincia de Petorca, Quinta Región, a unos 180 kilómetros al noroeste de Santiago.
La unidad, última que existe en Chile con capacidades reales de ser restaurada y puesta nuevamente en servicio, permaneció a la intemperie en el sitio número 3 de la manzana 51 de la localidad antes citada, entre los años 1958 y 2008 (Calle Granada #1201, La Laguna, Zapallar).
A mediados del año 2007, y dentro del recién iniciado proyecto “Tranvía Histórico de Santiago”, el Instituto Ferroviario comenzó la búsqueda de alguna unidad de tranvía que hubiere sobrevivido al desmantelamiento de la empresa estatal de tranvías, o bien al Ferrocarril Santiago Oeste. Las primeras pesquisas indicaron que la mayoría de las unidades habían sido vendidas como chatarra. Otras pocas habían sido repartidas a distintos pobladores para hacer uso de ellas como viviendas básicas en el marco de un proyecto desarrollado por la Fundación de Caridad denominada “Hogar de Cristo”.
Posteriormente, gracias a un dato aportado a la institución sobre la existencia de una vieja carcasa de tranvía, el Instituto Ferroviario pudo dar con ella el día 18 de agosto de 2007, iniciando inmediatamente las gestiones y proyectos para traer de vuelta el equipo a Santiago, lo que se concretaría finalmente en agosto de 2008 en el marco del proyecto “Tranvía Histórico de Santiago (Primera Etapa)” financiado por aporte de FONDART- Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. (Texto y fotografía Tranvía Serie 700 (757) de “7 ventanas” Mayo – 2009 – Instituto Ferroviario de Chile).
En el día de hoy podemos encontrar muchos BIMAF que pueden ser rescatados y recuperados, pero en ocasiones nos encontramos con personas o instituciones que no colaboran con esta primera fase.  Hace un año atrás, caminando por unas calles viñamarinas, divise en un patio de una casa una antigua bicicleta Mini – Cic. Contacte al dueño con el fin de que me vendiera la bicicleta, quien me indicó que su intención era “restaurar la bicicleta, dado que le traía muchos recuerdos de años pasados”. Algunos días atrás pasé por el mismo lugar y ahí estaba a la bicicleta, ahora en medio de “trastos” y restos de maderas. Sin duda que esta bicicleta no será restaurada y con el tiempo se perderá.
Esta simple historia personal la han vivido muchas personas y/o instituciones que han encontrado un BIMAF que puede ser rescatado para pasar a una de las fases siguientes.
El rescate y la exposición de los vehículos históricos, incluso la circulación por la vía pública, es importante para comprender y transmitir a las generaciones futuras la historia de nuestro país.
La fotografía siguiente nos muestra el estado actual de carro “Rescatado” por el Instituto Ferroviario
 3.     R – 2  Recuperar:
Si ya hemos recatado un BIMAF, debemos iniciar la segunda R, la que he denominado Recuperar.
El concepto de “recuperar” para este documento es llevar el elemento rescatado a un estado que no continúe su degradación, y ello podrá considerar, entre otros, el traslado a un lugar previamente definido,  una limpieza general, hasta una fase de pintado, con el fin de evitar la acción de óxido, u otros agentes destructores.
Recuperar un BIMAF histórico, es mantenerlo e impedir que se deteriore; es hacer lo que haga falta para salvaguardar su condición de rescate, su calidad individual y su valor como elemento histórico. El tratamiento de la recuperación no debería poner en peligro el historial del BIMAF o el valor documental de los materiales. Únicamente hay que impedir que se deteriore, o por lo menos, retrasar el deterioro continuado.
La fotografía siguiente nos muestra un ejemplo de dos carros de ferrocarriles que ambos fueron “recatados”, pero que no han sido “recuperados”. Estos carros están la Estación Forel, del Ramal Talca Constitución.

La recuperación no necesariamente significa pasar a la R 3 Restauración. Restaurar estos carros tal vez no tendría objeto, dado los múltiples trabajos que  se requerirían. Una restauración podría ser de interés, si estos carros fueran únicos en Chile.
 La recuperación de estos carros podría alcanzar hasta una pintura y la tradicional  leyenda de Ferrocarriles del Estado, colocar ventanas y puertas y con un mínimo que equipamiento en su interior. Aquí debemos aplicar  R4, que es trasversal a la R1, R2 y R3, su Resguardo. Podremos pintar, colocar ventanas y algún equipamiento interior, pero debemos considerar su protección contra daños maliciosos, y que tal vez sea el tema más complejo para este tipo de equipo rescatado.
En un supuesto de una persona pudiese adquirir un vehículo, y no disponga de los medios para una restauración profesional, bien valdría hacer todos los esfuerzos de R2, resguardándolo en un lugar protegido, una limpieza general y un tratamiento superficial con el fin de sacar el óxido, y una aplicación de una pintura de conservación. También es importante analizar la conveniencia de dejar la "patina".
La R2 debe continuar, desde ir revisando su mecánica, hasta el punto de ponerlo en marcha. Posteriormente podrá ser sus instalaciones eléctricas, y así sucesivamente.
La recuperación podrá incorporar elementos ajenos al BIMAF recatado, pero estas acciones realizadas no deberían ser un obstáculo para que en un futuro próximo pasar a su etapa de restauración. Un ejemplo podría ser la recuperación de un determinado automóvil, el que se rescató sin su motor de origen,  podremos poner un motor similar mientras hacemos lo esfuerzos para ubicar el original.
Si no se dispone de los recursos para una restauración total de vehículo (R 4), por ningún motivo comenzar su desarme. La experiencia dice que si se desarma, “nunca más se armará”. El error que se comete en desarmar puede terminar en el resultado de la fotografía siguiente:


4.     R – 4 Restaurar:
 
La restauración a su nivel de origen es la etapa más difícil, costosa y larga en el tiempo.
La restauración de un BIMAF histórico consiste en volverlo su estado de origen; esto va más allá de la recuperación.
La restauración es una operación delicada que pretende salvaguardar y documentar los valores mecánicos, estéticos, funcionales, sociales e históricos de un vehículo (BIMAF).
Esta fase pretende comprender y tomar en consideración el aspecto original y el contexto histórico de un vehículo específico. Debería estar basada en el respeto al historial individual y a las informaciones contenidas en los documentos de origen.
 
5.     R – 5 Resguardar:
Tal vez esta “R” sea la más compleja, toda vez que no siempre es factible generar una barrera entre los elementos dañinos y el bien recuperado. Son muchos los casos que se ha rescatado un BIMAF, pero la acción del medio lo ha dañado en tal grado que lo transforma en un  elemento inservible en todo sentido. Recuerdo cuando en la Avenida San Martin de Viña del Mar estuvo expuesta una pequeña locomotora a vapor utilizada para el transporte de azúcar entre el Muelle Vergara y la desaparecida Planta de la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar. Esta exclusiva locomotora terminó totalmente dañada y con la pérdida de todos los elementos que podían removerse. Hoy está expuesta en la Quinta Vergara (Sector Potrerillo), en lugar inadecuado y sin ningún resguardo que evite su pérdida total con el paso de los años. Tal vez su mejor ubicación debería ser en el Muelle Vergara, protegida contra las inclemencias del mar y de las personas.
Mayo 2015