jueves, 16 de abril de 2015

FABRICA DE CARROCERÍAS PARA AUTOMOVILES


De una antigua publicación (año 1926), que hoy no recuerdo, fotocopie un aviso sobre una “Fabrica de Carrocerías para Automóviles” de Atilio Giovinazzi, ubicada en Av. Santa María 0180, teléfono 1030, Casilla 3821, Santiago.

 
En este aviso se destacaba como especialidad, la fabricación de modelos Sport, Turismo y Carrera.
En otras publicaciones he podido encontrar otras empresas que ofrecían este servicio, y aún más, antiguas fábricas de carruajes, incursionaron en la fabricación de carrocerías para automóviles, como es el caso de la prestigiosa “Carrocería E. Bardeaun y Terrier (Revista Zig - Zag Noviembre 1911).
Con estos antecedentes podemos deducir que muchos automóviles de principio del siglo pasado sus carrocerías eran fabricadas en nuestro país y éstos llegaban “chasis y motor”, como en los años cincuenta y sesenta a las armadurías de Arica.
En una publicación de la Colonia Italiana en Chile, Censo Industrial y Comercial, cuyos autores y editores fueron los señores Pellegrini y Aprile (1926 – 1927), hay un artículo referido a la Fabrica de Carrocerías de Atilio Giovinazzi, cuya propaganda había leído en otra publicación, relacionado con el aviso referido anteriormente, el que transcribo en parte:
 
“La más importante fábrica de carrocerías para automóviles es sin duda alguna, la que posee el señor Atilio Giovinazzi en un amplio y espacioso de la Av. Santa María 0180 teléfono 1030. Casilla Postal 3821. Dirección Postal Giovinazzi.
El citado establecimiento cuenta, además, con 60 competentes operarios; los cuales, bajo su inmediata dirección colaboran en la transformación de toda clase de automóviles, al tipo más moderno; al gusto más exigente y a la creación de nuevos modelos de carrocerías.
Las cualidades precitadas le han conquistado un merecido y bien ganado prestigio; aumentado día a día sus clientes. Esta confianza que goza, hace imposible toda competencia, tanto más si tomamos en cuenta las materias primas con que elabora, las cuales importa directamente de los centros productores mundiales.
El señor Giovinazzi, además de ser un perfecto técnico en la construcción de carrocerías, es un genio creador de modelos para las mismas; hallándose su industria a la altura de las mejores que llegan al país del extranjero.
El señor Giovinazzi que llegó al país en el año 1909 logró en poco tiempo destacarse entre sus connacionales e industriales chilenos, como una persona poseída de una enorme capacidad de trabajo iniciándose en el automovilismo con una almacén de repuestos y accesorios, neumáticos y todo lo relacionado con el ramo, cuyo negocio lo tiene establecido en la calle Banderas N° 897, en donde el público le dispensa buena cogida, siendo uno de los más acreditados de esta plaza.

El capital inicial…”




De este amplio relato sobre esta industria carrocera, podemos sacar algunas conclusiones generales:
 
  1. Esta industria no era única, dado que he podido leer sobre otras fábricas de carrocerías en nuestro país en esos años.

  2. Es probable que este tipo de negocio haya empezado decrecer a mediados de los años treinta, dado que las empresas fabricantes de automóviles a nivel mundial cambiaron radicalmente los diseños, de autos “cuadrados” con una semejanza a los antiguos carruajes, al diseño de automóviles conocidos como “redondos”, cuya fabricación requería de una infraestructura mucho mayor a la que podrían haber tenido estas industrias nacionales.   

  3. Podemos deducir que los potenciales clientes de los años treinta, buscaban automóviles similares a los que proporcionaba el mercado a nivel mundial, por lo que la fabricación de carrocerías nacionales se habría limitado a vehículos muy especiales.

  4. En este contexto podría haber sucedido algo similar a los vehículos “armados” en las industrias armadoras que se instalaron en la ciudad de Arica en los años cincuenta y sesenta, que algunas de ellas se dedicaban a la adquisición de vehículos que llegaban con el frontal, compuesto por el chasis, motor, capot, tabarros delanteros y torpedo con su parabrisas, puerta delanteras con su respectivo asiento, limitándose a la fabricación de la parte trasera del vehículo. Ejemplo de esto, podemos nombrar los Simca Aronde, un modelo de Ford Falcón de los años 64 y 65, y la tan afamada Citroneta.

  5. No he tenido la oportunidad de conocer un vehículo de los años 20 que su carrocería haya sido diseñada en nuestro país

 

 

 

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