lunes, 7 de diciembre de 2015

EN BUSCA DEL PUMA

A comienzos de la década de los sesenta del siglo recién pasado recuerdo haber visto un automóvil diseñado y fabricado en nuestro país, denominado Puma.

Este automóvil, con carrocería de fibra, de dos puertas disponía de un pequeño motor Panhard.

Tengo algunos antecedentes más y también algunas fotografías, pero lo más importantes es saber si se conservara uno de estos automóviles.


Por una causalidad me tope que en una página de Internet vendían una Revista Ercilla, en cuya portada se hacía referencia a este particular automóvil. Con estos antecedentes me fui a la Biblioteca Nacional.

En esta Revista Ercilla N° 1301, del mes de abril de 1960, se publicaba un artículo, cuyo texto en parte, es el siguiente:


 En tres meses más el primer automóvil fabricado en Chile y en la costa del Pacifico sur correrá por los caminos de este lado continental, gracias al mercado común. Es el Panhard tipo “Puma” con 85% de elementos chilenos y el resto franceses.

Las características de este coche, cuyos primeros modelos se montan en la Industria Metalúrgica de L. Montanari, en la calle San Joaquín, son las siguientes: 50 caballos de fuerza, motor Panhard de 2 cilindros, velocidad hasta 155 KPH y consumo 16 kilómetros por litro. Tipo turismo para 5 pasajeros. Tracción delantera. Refrigeración de aire con turbina (sin radiador). Su valor: 4 y medio millones de pesos.

Bienvenido cualquier antecedente que permita tener más información sobre este proyecto.

Atte.,

Autocarril



lunes, 11 de mayo de 2015


LAS 4 R.
RESCATAR - RECUPERAR - RESTAURAR - RESGUARDAR.
 1.     Introducción.
En muchas ocasiones he podido observar que ciertos elementos históricos día a día se van deteriorando sin que “nadie” haga algo para que puedan conocerlos o disfrutarlos las futuras generaciones.
No voy a entrar a analizar la conservación de los edificios o similares, que pueden ser calificados con de “Patrimonio Urbano”.
El patrimonio urbano comprende las edificaciones y los espacios públicos cuya forma constitutiva es expresión de la memoria colectiva, arraigada y trasmitida, los que en forma individual o en conjunto, revelan características culturales, ambientales y sociales que expresan y fomentan la cultura y el arraigo social.
Las políticas de recuperación y protección del Patrimonio Urbano apuntan a revalorizar nuestras urbes y creando ciudades vibrantes y atractivas, mediante planes urbanos que incorporen y recuperen espacios públicos, preserven el carácter e identidad de los barrios, apliquen medidas de diseño urbano que revaloricen la ciudad y fomenten la protección y creación de un nuevo patrimonio urbano de calidad ( www.patrimoniourbano.cl)
Específicamente me voy a referir a los vehículos de transporte, desde bicicletas. motocicletas, automóviles hasta los ferrocarriles, para lo cual utilizaré la abreviación BIMAF (Bicicletas, Motocicletas, Automóviles, Ferrocarriles).
El porqué de ello, simple, ha sido parte de mi pasión, y con los años he ido ganado cierta experiencia y visión sobre este particular tema.
 
El proceso lo he dividido en cuatro fases, identificadas como las “4 R”: Rescatar, Recuperar, Restaurar y Resguardar.
  
2.     R1 - Rescatar:
 
El término rescate puede referirse al salvamento de una persona o grupo de personas en una situación de emergencia, como una acción de ayuda durante un desastre natural o una catástrofe.
Para este caso, me refiero a “Rescate” como la acción individual o grupal de salvar un BIMAF, de tal forma que no se siga deteriorando por acción natural del tiempo y/o por acciones de personas.
Un ejemplo a seguir, es el rescate de un único carro o tranvía de los que circularon por varias ciudades de nuestro país, en la primera mitad del siglo pasado. El equipo rescatado por el Instituto Ferroviario corresponde al tranvía número “757” fabricado por la empresa J.G. Brill Company de Philadelphia (Estados Unidos) a petición de la Compañía Chilena de Electricidad mediante orden de fabricación número 22938 del 22 de junio de 1931. La compra consistió en la fabricación de 30 unidades similares denominadas oficialmente como “Tipo 700” o de “siete ventanas” (Seven Windows) numeradas desde el 756 al 785. Todas las unidades, salvo la número 752, operaron en el sistema de tranvías de Santiago, siendo reformadas en la misma ciudad el año 1945 por la empresa Industrias Mecánica y Metalúrgica Reunidas (IMMAR S.A.).
Se estima que la unidad “757” prestó servicios entre los años 1932 y 1957. El año 1958 habría sido oficialmente dada de baja y rematada por la Empresa de Transportes Colectivos del Estado, siendo adquirida por un particular, quien la trasladó hasta el sector denominado “La Laguna” en la comuna de Zapallar, Provincia de Petorca, Quinta Región, a unos 180 kilómetros al noroeste de Santiago.
La unidad, última que existe en Chile con capacidades reales de ser restaurada y puesta nuevamente en servicio, permaneció a la intemperie en el sitio número 3 de la manzana 51 de la localidad antes citada, entre los años 1958 y 2008 (Calle Granada #1201, La Laguna, Zapallar).
A mediados del año 2007, y dentro del recién iniciado proyecto “Tranvía Histórico de Santiago”, el Instituto Ferroviario comenzó la búsqueda de alguna unidad de tranvía que hubiere sobrevivido al desmantelamiento de la empresa estatal de tranvías, o bien al Ferrocarril Santiago Oeste. Las primeras pesquisas indicaron que la mayoría de las unidades habían sido vendidas como chatarra. Otras pocas habían sido repartidas a distintos pobladores para hacer uso de ellas como viviendas básicas en el marco de un proyecto desarrollado por la Fundación de Caridad denominada “Hogar de Cristo”.
Posteriormente, gracias a un dato aportado a la institución sobre la existencia de una vieja carcasa de tranvía, el Instituto Ferroviario pudo dar con ella el día 18 de agosto de 2007, iniciando inmediatamente las gestiones y proyectos para traer de vuelta el equipo a Santiago, lo que se concretaría finalmente en agosto de 2008 en el marco del proyecto “Tranvía Histórico de Santiago (Primera Etapa)” financiado por aporte de FONDART- Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. (Texto y fotografía Tranvía Serie 700 (757) de “7 ventanas” Mayo – 2009 – Instituto Ferroviario de Chile).
En el día de hoy podemos encontrar muchos BIMAF que pueden ser rescatados y recuperados, pero en ocasiones nos encontramos con personas o instituciones que no colaboran con esta primera fase.  Hace un año atrás, caminando por unas calles viñamarinas, divise en un patio de una casa una antigua bicicleta Mini – Cic. Contacte al dueño con el fin de que me vendiera la bicicleta, quien me indicó que su intención era “restaurar la bicicleta, dado que le traía muchos recuerdos de años pasados”. Algunos días atrás pasé por el mismo lugar y ahí estaba a la bicicleta, ahora en medio de “trastos” y restos de maderas. Sin duda que esta bicicleta no será restaurada y con el tiempo se perderá.
Esta simple historia personal la han vivido muchas personas y/o instituciones que han encontrado un BIMAF que puede ser rescatado para pasar a una de las fases siguientes.
El rescate y la exposición de los vehículos históricos, incluso la circulación por la vía pública, es importante para comprender y transmitir a las generaciones futuras la historia de nuestro país.
La fotografía siguiente nos muestra el estado actual de carro “Rescatado” por el Instituto Ferroviario
 3.     R – 2  Recuperar:
Si ya hemos recatado un BIMAF, debemos iniciar la segunda R, la que he denominado Recuperar.
El concepto de “recuperar” para este documento es llevar el elemento rescatado a un estado que no continúe su degradación, y ello podrá considerar, entre otros, el traslado a un lugar previamente definido,  una limpieza general, hasta una fase de pintado, con el fin de evitar la acción de óxido, u otros agentes destructores.
Recuperar un BIMAF histórico, es mantenerlo e impedir que se deteriore; es hacer lo que haga falta para salvaguardar su condición de rescate, su calidad individual y su valor como elemento histórico. El tratamiento de la recuperación no debería poner en peligro el historial del BIMAF o el valor documental de los materiales. Únicamente hay que impedir que se deteriore, o por lo menos, retrasar el deterioro continuado.
La fotografía siguiente nos muestra un ejemplo de dos carros de ferrocarriles que ambos fueron “recatados”, pero que no han sido “recuperados”. Estos carros están la Estación Forel, del Ramal Talca Constitución.

La recuperación no necesariamente significa pasar a la R 3 Restauración. Restaurar estos carros tal vez no tendría objeto, dado los múltiples trabajos que  se requerirían. Una restauración podría ser de interés, si estos carros fueran únicos en Chile.
 La recuperación de estos carros podría alcanzar hasta una pintura y la tradicional  leyenda de Ferrocarriles del Estado, colocar ventanas y puertas y con un mínimo que equipamiento en su interior. Aquí debemos aplicar  R4, que es trasversal a la R1, R2 y R3, su Resguardo. Podremos pintar, colocar ventanas y algún equipamiento interior, pero debemos considerar su protección contra daños maliciosos, y que tal vez sea el tema más complejo para este tipo de equipo rescatado.
En un supuesto de una persona pudiese adquirir un vehículo, y no disponga de los medios para una restauración profesional, bien valdría hacer todos los esfuerzos de R2, resguardándolo en un lugar protegido, una limpieza general y un tratamiento superficial con el fin de sacar el óxido, y una aplicación de una pintura de conservación. También es importante analizar la conveniencia de dejar la "patina".
La R2 debe continuar, desde ir revisando su mecánica, hasta el punto de ponerlo en marcha. Posteriormente podrá ser sus instalaciones eléctricas, y así sucesivamente.
La recuperación podrá incorporar elementos ajenos al BIMAF recatado, pero estas acciones realizadas no deberían ser un obstáculo para que en un futuro próximo pasar a su etapa de restauración. Un ejemplo podría ser la recuperación de un determinado automóvil, el que se rescató sin su motor de origen,  podremos poner un motor similar mientras hacemos lo esfuerzos para ubicar el original.
Si no se dispone de los recursos para una restauración total de vehículo (R 4), por ningún motivo comenzar su desarme. La experiencia dice que si se desarma, “nunca más se armará”. El error que se comete en desarmar puede terminar en el resultado de la fotografía siguiente:


4.     R – 4 Restaurar:
 
La restauración a su nivel de origen es la etapa más difícil, costosa y larga en el tiempo.
La restauración de un BIMAF histórico consiste en volverlo su estado de origen; esto va más allá de la recuperación.
La restauración es una operación delicada que pretende salvaguardar y documentar los valores mecánicos, estéticos, funcionales, sociales e históricos de un vehículo (BIMAF).
Esta fase pretende comprender y tomar en consideración el aspecto original y el contexto histórico de un vehículo específico. Debería estar basada en el respeto al historial individual y a las informaciones contenidas en los documentos de origen.
 
5.     R – 5 Resguardar:
Tal vez esta “R” sea la más compleja, toda vez que no siempre es factible generar una barrera entre los elementos dañinos y el bien recuperado. Son muchos los casos que se ha rescatado un BIMAF, pero la acción del medio lo ha dañado en tal grado que lo transforma en un  elemento inservible en todo sentido. Recuerdo cuando en la Avenida San Martin de Viña del Mar estuvo expuesta una pequeña locomotora a vapor utilizada para el transporte de azúcar entre el Muelle Vergara y la desaparecida Planta de la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar. Esta exclusiva locomotora terminó totalmente dañada y con la pérdida de todos los elementos que podían removerse. Hoy está expuesta en la Quinta Vergara (Sector Potrerillo), en lugar inadecuado y sin ningún resguardo que evite su pérdida total con el paso de los años. Tal vez su mejor ubicación debería ser en el Muelle Vergara, protegida contra las inclemencias del mar y de las personas.
Mayo 2015
 
 

jueves, 16 de abril de 2015

FABRICA DE CARROCERÍAS PARA AUTOMOVILES


De una antigua publicación (año 1926), que hoy no recuerdo, fotocopie un aviso sobre una “Fabrica de Carrocerías para Automóviles” de Atilio Giovinazzi, ubicada en Av. Santa María 0180, teléfono 1030, Casilla 3821, Santiago.

 
En este aviso se destacaba como especialidad, la fabricación de modelos Sport, Turismo y Carrera.
En otras publicaciones he podido encontrar otras empresas que ofrecían este servicio, y aún más, antiguas fábricas de carruajes, incursionaron en la fabricación de carrocerías para automóviles, como es el caso de la prestigiosa “Carrocería E. Bardeaun y Terrier (Revista Zig - Zag Noviembre 1911).
Con estos antecedentes podemos deducir que muchos automóviles de principio del siglo pasado sus carrocerías eran fabricadas en nuestro país y éstos llegaban “chasis y motor”, como en los años cincuenta y sesenta a las armadurías de Arica.
En una publicación de la Colonia Italiana en Chile, Censo Industrial y Comercial, cuyos autores y editores fueron los señores Pellegrini y Aprile (1926 – 1927), hay un artículo referido a la Fabrica de Carrocerías de Atilio Giovinazzi, cuya propaganda había leído en otra publicación, relacionado con el aviso referido anteriormente, el que transcribo en parte:
 
“La más importante fábrica de carrocerías para automóviles es sin duda alguna, la que posee el señor Atilio Giovinazzi en un amplio y espacioso de la Av. Santa María 0180 teléfono 1030. Casilla Postal 3821. Dirección Postal Giovinazzi.
El citado establecimiento cuenta, además, con 60 competentes operarios; los cuales, bajo su inmediata dirección colaboran en la transformación de toda clase de automóviles, al tipo más moderno; al gusto más exigente y a la creación de nuevos modelos de carrocerías.
Las cualidades precitadas le han conquistado un merecido y bien ganado prestigio; aumentado día a día sus clientes. Esta confianza que goza, hace imposible toda competencia, tanto más si tomamos en cuenta las materias primas con que elabora, las cuales importa directamente de los centros productores mundiales.
El señor Giovinazzi, además de ser un perfecto técnico en la construcción de carrocerías, es un genio creador de modelos para las mismas; hallándose su industria a la altura de las mejores que llegan al país del extranjero.
El señor Giovinazzi que llegó al país en el año 1909 logró en poco tiempo destacarse entre sus connacionales e industriales chilenos, como una persona poseída de una enorme capacidad de trabajo iniciándose en el automovilismo con una almacén de repuestos y accesorios, neumáticos y todo lo relacionado con el ramo, cuyo negocio lo tiene establecido en la calle Banderas N° 897, en donde el público le dispensa buena cogida, siendo uno de los más acreditados de esta plaza.

El capital inicial…”




De este amplio relato sobre esta industria carrocera, podemos sacar algunas conclusiones generales:
 
  1. Esta industria no era única, dado que he podido leer sobre otras fábricas de carrocerías en nuestro país en esos años.

  2. Es probable que este tipo de negocio haya empezado decrecer a mediados de los años treinta, dado que las empresas fabricantes de automóviles a nivel mundial cambiaron radicalmente los diseños, de autos “cuadrados” con una semejanza a los antiguos carruajes, al diseño de automóviles conocidos como “redondos”, cuya fabricación requería de una infraestructura mucho mayor a la que podrían haber tenido estas industrias nacionales.   

  3. Podemos deducir que los potenciales clientes de los años treinta, buscaban automóviles similares a los que proporcionaba el mercado a nivel mundial, por lo que la fabricación de carrocerías nacionales se habría limitado a vehículos muy especiales.

  4. En este contexto podría haber sucedido algo similar a los vehículos “armados” en las industrias armadoras que se instalaron en la ciudad de Arica en los años cincuenta y sesenta, que algunas de ellas se dedicaban a la adquisición de vehículos que llegaban con el frontal, compuesto por el chasis, motor, capot, tabarros delanteros y torpedo con su parabrisas, puerta delanteras con su respectivo asiento, limitándose a la fabricación de la parte trasera del vehículo. Ejemplo de esto, podemos nombrar los Simca Aronde, un modelo de Ford Falcón de los años 64 y 65, y la tan afamada Citroneta.

  5. No he tenido la oportunidad de conocer un vehículo de los años 20 que su carrocería haya sido diseñada en nuestro país

 

 

 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mis amigos:

Ha pasado algo de tiempo desde que escribí el primer artículo en este blog. En aquella ocasión me había impuesto una tarea de escribir por lo menos un artículo mensual, cosa que no cumplí.

También en esa ocasión pensaba que iba tener una interacción con quienes leían estos articulo, que al día de hoy suman más de 4.000 visitas. Entiendo que "abrir" el blog no significa que la persona lea uno u otro artículo publicado. En este contexto he recibido muy pocos aportes o comentarios sobre los temas publicados, lo que ha impedido enriquecer algunos artículos.  Agradezco si aquellos amigos que han aportado sus conocimientos sobre algunos temas.

Mantengo mi pensamiento que  blog tiene por objetivo escribir principalmente temas de ferrocarriles y de automóviles antiguos o históricos, e historias relacionadas con ellos. Adicionalmente, viajes o visitas a lugares que se asocien con estos dos temas, o sobre algunas curiosidades de nuestro país. Mis relatos son simples, y en ocasiones basados en informaciones obtenidas de páginas de la web y/o de libros y revistas de fácil alcance.

Hay temas muy simples y otros algo más “rebuscados”, y con un cierto grado de investigación, pero siempre con una inquietud personal que falta más información para darles un carácter de un documento más profundo sobre el tema. En general en nuestro país hay bastante información escrita y de buena calidad sobre los ferrocarriles, pero faltan relatos “hablados” que puedan llevarse a un documento escrito. Ejemplo de ellos, personas que tuvieron a suerte de viajar en el Trasandino, en el Longitudinal Norte, o en algunos de los tantos ramales que existieron en nuestro país.

No podemos decir lo mismo de la historia de los automóviles en Chile, la que es bastante escasa, espacialmente de la primera mitad del siglo pasado. Aun así podemos “rescatar” información, de la época las “armadurías” que existieron en la ciudad de Arica, Rancagua, Santiago y en Los Andes, en las décadas del 50, 60 y 70 del siglo recién pasado.

Un pequeño relato y una foto, ya hacen un artículo de valor para quienes somos “fanáticos” de estos temas.

Saludos y agradezco a quienes leen y participan en este blog.

 Autocarril