lunes, 24 de febrero de 2014


AUTOMÓVILES   WESTCOTT EN CHILE

1. Introducción.


Es muy probable que esta marca de automóviles no esté en la memoria colectiva de muchas personas, incluso aficionados a los vehículos de colección, y menos tener conocimiento que se  hayan “armados” en Chile, y específicamente en Viña del Mar.
 
Este artículo es una pequeña reseña de estos automóviles que circularon en nuestra región.  Invito a quienes tengan alguna información sobre esta materia, me la puedan aportar para poder enriquecer este documento.
 
La mayor parte de la información de este artículo está en la web, y en diferentes publicaciones sobre la historia de Viña del Mar.

 2. Los Automóviles Westcott.
 
La empresa norteamericana de fabricación de automóviles “Westcott Motor Car Company”, fue fundada por Burton J. Westcott, en Richmond, Indiana, en 1909.

Los primeros coches eran de grandes ruedas, y su publicidad lo anunciaba como "The Car with the Longer Life", (el coche de vida más larga).

Los automóviles Westcott estaban equipados con motores Continental y se disponía de modelos con dos distancias entre ejes; 2.997mm (118”) y 3.175mm (125”).

En 1911 un Westcott conducido por Harry Knight participó en la carrera de las 500 millas de Indianápolis, pero no la terminó, debido a que en la vuelta 90 se estrelló. 
 

En 1925, cesó la producción de los automóviles y la empresa dejó de existir. Su fundador, Burton J. Westcott, falleció en 1926.
 
 
3. Los Automóviles Westcott en Chile.

La poca información disponible se refiere a que estos vehículos fueron “armados” en nuestro país alrededor del año 1921, en la Maestranza Lever y Murphy, ubicada en Caleta Abarca de la ciudad de Viña del Mar Chile.

La Maestranza de Lever y Murphy, que posteriormente cambio de nombre a Sociedad de Galvanizados y Maestranza, funcionó desde fines del siglo XIX en la Playa Caleta Abarca, hasta comienzo de los años 30. 
 
Esta maestranza estaba dedicada principalmente a reparar y fabricar embarcaciones. Adicionalmente incursionó en la armaduría y fabricación de locomotoras para los ferrocarriles del Estado y para algunos particulares. También fabricó numerosos puentes metálicos en nuestro país, que algunos de ellos aún sobreviven. Algunas publicaciones hacen referencia a que esta Maestranza participó en la construcción del Viaducto del Malleco, tema que no he podido comprobar, toda vez que el Ingeniero Adonis Subiabre Toro, en su Libro “Viaducto de Malleco Monumento a la Ingeniería Mundial (Septiembre de 2005), plantea que la construcción y su posterior refuerzo fue realizado por la empresa francesa Schneider y Cia. Le Creuset.

La Maestranza Lever y Murphy , en 1886 inició la fabricación de locomotoras para los Ferrocarriles del Estado y para empresas extranjeras y nacionales, algunas de ellas pequeñas máquinas que operaron en el arrastre de los convoyes de la Refinería de Azúcar entre el muelle Vergara y la desaparecida planta de la calle Limache. La primera máquina fue entregada en 1887 a Ferrocarriles. Tenía el número 126 y llevaba el nombre de José Manuel Balmaceda. Fue la primera locomotora construida totalmente en América del Sur y se mantuvo operando hasta 1910. También esta empresa construyó carros de pasajeros y de carga.

La fotografía que se dispone de la Maestranza, que ya en ese tiempo había cambiado de nombre a “Sociedad de Galvanizados y Maestranza” muestra un número aproximado de 8 automóviles, distinguiéndose dos modelos cuya diferencia se aprecia en la mascara frontal. Los vehículos de más atrás serían modelos desde el año 1911 a 1913. El vehículo que está en primera línea podría ser del año 1914 al año 1925.
 
 
 


No hay antecedentes de la razón del porque esta empresa haya optado por armar en nuestro país estos automóviles, considerando que su principal actividad estuvo ligada a la fabricación y reparación de embarcaciones y armaduría y fabricación de locomotoras y carros para ferrocarriles.

La empresa norteamericana Westcott no tuvo en su corta vida una relación con ferrocarriles y/o embarcaciones, por lo que presumiblemente la decisión de armar este tipo de autos, haya sido por contactos comerciales y/o de amistad o familiares de los dueños de esta maestranza con el propietario de los vehículos Westcott.

También existe la posibilidad que un tercer comerciante haya solicitado a esta maestranza el armado de estos vehículos. Por esos años en Valparaíso existió la Imprenta Westcott, que podría haber tenido relación con la empresa norteamericana.  Las armadurías traían a nuestro país los vehículos CKD (Complete Knock Down - Vehículo totalmente desarmado, para ensamble).

No hay información de la cantidad de vehículos que se pueden haber armado, y no se conoce la existencia de uno de ellos en la actualidad en nuestro país.



Autocarril
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Febrero 2014




























 

 

domingo, 2 de febrero de 2014

CRUZANDO EL TÚNEL LAS RAÍCES.
Desde hace mucho tiempo estaba con deseos de conocer el Túnel Las Raíces, y específicamente la ciudad de Lonquimay. En octubre del año 2011 tuve la oportunidad de concretar este viaje, alojando algunos días en las Termas de Malalcahuello, para recorrer sus alrededores, y posteriormente seguir viaje hacia el sur de nuestro país.

Después de haber pernoctado en Los Ángeles, llegábamos temprano a la ciudad de Victoria, ubicada en la Provincia de Malleco, Región de la Araucanía, situada a 615 kilómetros de Santiago. Esta ciudad constituye el punto de entrada a la zona conocida como Araucanía Andina, con atractivos tales como el Parque Nacional Tolhuaca, las Termas de Tolhuaca, la Reserva Nacional de Malalcahuello y las comunas de Curacautín y Lonquimay. Tiene alrededor de 33 mil habitantes y posee un clima propio, muy frío en el invierno y muy caluroso durante el verano, debido a que en sus alrededores comienza el clima templado lluvioso del país.
Pocos kilómetros hacia el sur, específicamente en Púa, se iniciaba el ramal hacia Lonquimay, siendo el Túnel Las Raíces parte importante de su recorrido.

Una vez que visitamos el centro de Victoria, nos dirigimos a Curacautín, distante a 57 kilómetros. Esta ciudad se encuentra ubicada al noreste de la Región de la Araucanía, en la zona pre cordillerana. La comuna tiene una población aproximada de 16.500 habitantes, urbana y rural. Desde aquí nos dirigimos hacia las Termas de Malalcahuello, en donde habíamos decidido pasar algunos días.

Al día siguiente de haber llegado a estas termas estaba planificado ir hacia Lonquimay.

Al despertar pudimos comprobar que en la noche había nevado en la zona, lo que “agrandaba” aún más la belleza de este lugar.

Vista al amanecer desde la habitación del Hotel. Fotografía R. Barsby H.

Antes de iniciar nuestro viaje a Lonquimay, “había que trabajar sacando nieve”, algo que para mí no es habitual, toda vez que vivo en una ciudad costera del centro del país.

Sacando nieve. Fotografía M. Eugenia Palacios G.

El inicio del viaje a Lonquimay nos mostraba un camino al cual tampoco estamos acostumbrados, pero había que disfrutarlo al máximo, sabiendo que esta nieve no duraría muchas horas.
  
   Camino que une las termas con la carretera hacia Lonquimay. Fotografía M. Eugenia Palacios G.

La antigua estación de ferrocarriles de Malalcahuello hoy en día es ocupada como Biblioteca Pública. En la Memoria Anual 1972 de Ferrocarriles del Estado, se consignaba que de esta estación salieron 11.935 pasajeros, e ingresaron 8.320, durante el año.

Desde las Termas de Malalcahuello no hay más de 10 kilómetros hasta la boca norte del Túnel Las Raíces, al cual ingresamos de inmediato, dado que estábamos con “semáforo en verde”.

Ingresando al Túnel Las Raíces:

Ingreso al Túnel Las Raíces por "Boca Norte" Fotografía M. Eugenia Palacios G.
Al ingresar a este túnel se me vinieron a la memoria todo lo que había leído sobre esta magnífica obra, y sentía un pesar por no haberlo conocido como túnel ferroviario.
Quienes gustan conocer más sobre este tema pueden leer el libro “Rieles Fronterizos Ramal Púa Lonquimay”, escrito por el señor Héctor Alarcón Carrasco (2011), y el documento preparado por el señor Ian Thomson “Una interpretación histórica del Ferrocarril por Lonquimay” (www.amigosdeltren.cl).

El Túnel Las Raíces está ubicado en la Región de la Araucanía, Chile, conectando las comunas de Curacautín y Lonquimay, y a 1.010 msnm, con una longitud de 4.528 m.
Los estudios de factibilidad para la construcción de esta obra comenzaron en 1911, pero los planos finales se completaron en 1929. La construcción del túnel duró ocho años, de 1930 a 1938, con una inversión de más de 32 millones de pesos de la época. Tiene un ancho de 4.2 m y una altura de 5.6 m. 

Características técnicas del Túnel Las Raíces. Fotografía M. Eugenia Palacios G.

Hoy, este túnel, que nació como vía de ferrocarril, forma parte de la Ruta 181 que une la ciudad cordillerana de Lonquimay con Victoria.

En su lado sur se ubican las casetas de peajes y el control del tránsito por esta vía.

Casetas de Peaje en Boca Sur del Túnel. Fotografía M. Eugenia Palacios G.
De acuerdo a la información disponible, en el invierno de 1960, se inició la circulación de trenes de itinerario por el túnel, 21 años después de finalizada su construcción. Los trenes de pasajeros que partían desde Victoria, finalizaban su recorrido en Curacautín. Desde esta ciudad corrían trenes de conexión hasta la alejada localidad de Sierra Nevada (lado sur del túnel y aproximadamente a 20 kms de Lonquimay).

El servicio de trenes directos entre Victoria y Lonquimay, comenzó aproximadamente en 1965, y finalizó en septiembre de 1983 (pasajeros). Posteriormente circularon algunos trenes de carga en forma esporádica, y el tren turístico de la Araucanía.

En los años siguientes se levantó la línea y el túnel Las Raíces fue habilitado exclusivamente para vehículos. En ese instante, una vez más nuestro país perdía la posibilidad de disponer de un circuito turístico, como tantos otros que se han desmantelado, principalmente por tres motivos:

La poca visión sobre el tema de nuestros gobernantes;

Falta una cultura de la población en hacer uso de estos medios turísticos y entender que tienen un costo elevado en su operación y mantención; y

El vandalismo, el robo y destrucción de todas aquellas construcciones que han formado parte de nuestra historia. Basta ver como se dañan las fachadas de diferentes edificios declarados Monumentos Nacionales, o el robo de “todo lo que puede ser removido”.
Conociendo Lonquimay:

La carretera que nos lleva a Lonquimay continúa hacia Argentina a través del Paso de Pino Hachado en la cordillera de los Andes.

De acuerdo a la información disponible en www.pasosfronterizos.gob.cl/, este Paso tiene una altura de 1.824 msnm, y está a una distancia de 60 kms desde la ciudad de Lonquimay, ubica a una altura de 925 msnm. Luego, el ferrocarril desde esta ciudad hasta el paso fronterizo debería haber subido 899 metros lineales, lo que daría una pendiente de 1,5 %. En este contexto, la línea férrea no tendría mayores inconvenientes en cruzar este paso con una capacidad de arrastre aceptable.

No tengo información si se realizaron intentos de continuar con los rieles hasta el paso Pino Hachado. Hay muchas buenas intenciones, especialmente desde Argentina, pero el tema queda solamente en eso.

Lonquimay es una tranquila ciudad, con 10.500 habitantes (urbanos y rurales), con una agradable plaza, muy bien cuidada, que invita que quedarse un rato en ella. Un muy amable “jardinero” de ella, nos dio una amplia charla sobre los árboles que adornan este hermoso lugar.

Plaza de Lonquimay. Fotografía M. Eugenia Palacios G.

La zona basa su actividad económica en el rubro forestal y en la ganadería, donde la crianza de ovinos, caprinos y vacunos ocupa un porcentaje preferencial. En el último tiempo ha surgido con mayor fuerza la actividad turística, teniendo en consideración las bellezas naturales de la comuna.

Un buen y caliente café frente a la plaza, y a recorrer sus calles y su vieja estación de ferrocarriles, en donde aún se conservan algunas construcciones.

  Ex Estación de Ferrocarriles de Lonquimay. Fotografía de M. Eugenia Palacios G.
Ex Estación de Ferrocarriles de Lonquimay. Fotografía M. Eugenia Palacios G.
Así terminaba nuestra visita a Lonquimay, que la habíamos iniciado con nieve, y a poco de correr las horas, ésta se derretía, y un día despejado nos despedía, pero algo frio.
Esperábamos nuestro turno en el cruce del Túnel las Raíces y regresábamos a las Termas, para posteriormente seguir viaje al sur de nuestro país. La carretera que une todas estas localidades se encuentra en perfectas condiciones, para todo tipo de vehículos.
Ingreso a Túnel Las Raíces - Boca Sur. Fotografía M. Eugenia Palacios G.
Viajando al sur, en Neltume nos encontrábamos con esta vieja locomotora, que, según la información obtenida en el lugar, era utilizada en un aserradero de la zona. Podrá ser otra historia que compartamos.
Locomotora en calle de Neltume. Fotografía M. Eugenia Palacios G.
Conclusiones:

Mis conclusiones de este viaje, que he denominado “Cruzando el Túnel Las Raíces”, las puedo resumir en los siguientes puntos:

Sin duda que el viaje hacia Lonquimay cruzando este mítico túnel Las Raíces se justificó totalmente.

La ciudad de Lonquimay se relaciona fuertemente con ferrocarriles, en la mente de muchas personas.

Se pierde una gran oportunidad de hacer cosas simples para aumentar el turismo hacia esta ciudad.

Las organizaciones estatales, municipales y privadas deberían hacer un esfuerzo destinado a crear un museo abierto en lo que queda de la estación de ferrocarriles de esta localidad, buscando diferentes formas de financiamiento, entre otras Fondos Concursables (FONDART).

Tal vez una bonita maqueta de los que fue el ferrocarril de Púa a Lonquimay, algunos paneles con su historia, algunos objetos y fotografías ferroviarias, pueden ser inicio de un lugar a visitar. La conservación del estanque y el caballo de agua existentes, son un aporte para este museo. Tal vez el día de mañana disponer de una locomotora a vapor y algunos carros, tal como es el “museo abierto de ferrocarriles” algo abandonado de Carahue.
  
Ex Estación de Ferrocarriles de Carahue. Fotografía M. Eugenia Palacios G.

Enero 2014