domingo, 22 de septiembre de 2013

Algo pasaba hoy...


Un amigo me pidió que le recuerde mi relato de mi último viaje hace algunos años atrás.
Ese día mi relato fue el siguiente:

"Algo pasaba hoy temprano...Erick me sacó del rincón en donde estaba durmiendo. Al rato llegó mi dueño y me cambiaron la bencina, colocándome una fresquita, y una batería, que según, por lo que conversaban, era de mi primo MST.

Mi bujía no estaba buena, ya lo había manifestado hace bastante tiempo. Erick trajo la bujía de mi otro primo Vespa.

Algunos ajustes, abierto el paso de bencina, unos chorreos pocos y mi motor arrancó sin problemas…Sin duda que estábamos en un momento especial…según lo que conversaban Erick y Robert, me llevarían hacia donde Lars…alguna vez pase un tiempo por esos lados.

Yo estaba muy contento porque al parecer me llevarían andando, tendría la oportunidad de caminar nuevamente. No me gusta andar en un carro.

Estaba Álvaro, quien me miraba con cierta curiosidad, incluso dudó de mi capacidad de frenar, dado que tenía su camioneta estacionada por donde yo tenía que pasar. Álvaro no conoce mi historia: yo fui fabricado o integrado en Chile por la Empresa Sud - Americana Ltda entre los años 1960 -1961. Se fabricaron aproximadamente 200 unidades. Mi carrocería es de fibra de vidrio, con un motor de 200 cc, Mi origen es de Alemania, conocido con el nombre de Fuldamobil. También se fabricaron  en varios otros países, entre ellos en Argentina, con el nombre Bambi. En nuestro país debemos quedar muy pocos, por eso estoy contento de poder salir nuevamente.

Ya Robert ha puesto primera y nos vamos…nos va siguiendo un Ford A, que es de mi dueño. Pasamos Avenida España, doblamos hacia las Salinas… ¡cómo me mira la gente!

Voy contento, humeando, debido a que me colocaron más aceite en la mezcla, pero no importa, todo camina bien. En las Salinas tengo la oportunidad de “ponérselas toda”…se ha quedado atrás el Ford A, pero viene una etapa complicada…Los Ositos, tomamos vuelo en cuarta, empezamos a subir y una tercera y luego una segunda en la curva, ya estamos arriba. Erick pensaba que no subiría…no me conoció cuando yo era joven, viajaba a Santiago por la cuesta Barriga sin problema s.

 Ahora nuevamente estoy por estos lados, gracia a la amabilidad de Lars…aquí hay muchos micro autos, por lo que no me aburriré y también tengo un hermano Nobel con quien podré conversar.

 Mi dueño Robert me da unos golpecito y me da las gracias. Gracias Erick por haberme tenido un tiempo en tu casa.

Gracias Lars por darme la oportunidad de estar nuevamente aquí.

Ahora una pequeña siesta… ¡sí!  me cansé.
Nobel

 

1 comentario:

Robert Barsby dijo...

Yo fui testigo de ese viaje, iba de copiloto en el Ford A